Lucha Canaria, En recuerdo de Ramón Mendoza
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afrontaste la vida como un luchador noble, elegante y estilista

En recuerdo de Ramón Mendoza

1 de julio de 2012

Ramón Mendoza, in memoriamAmigo Ramón que estás en el terrero de los cielos…

  Ha pasado una semana,  amigo Ramón, y todavía no me hago a la idea  de no verte pasear por la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. De no contemplar tus largos de piscina en el Metropole. De no escuchar tus latidos al corazón de la vela, mientras los botes en bolínea se acercan al boyón de la campana. No me hago a la idea, de no verte divulgar con megáfono en mano,  entre los jóvenes de los institutos, las peculiaridades de nuestros deportes autóctonos. No me hago a la idea, amigo Ramón, de no hablar contigo, de nuestros anhelos, de nuestros recuerdos, o de descubrirte al borde de los terreros informando a todos los seguidores canarios del desenlace de las agarradas. ¡Qué palos nos da la vida! Y nos baja a todos a tierra, y nos recuerda la dura realidad de que todo en la vida es ilusión menos la muerte.

  “Nadar y no pensar, Pedro. Nadar y no pensar, Pedro.” Todavía me acuerdo de esas palabras tuyas después de tu infarto cerebral, del que te recuperaste fenomenalmente. Le echaste un desafío a la muerte y se lo ganaste. Le pusiste coraje, voluntad, empeño, esfuerzo, dedicación y templanza. Porque de eso, Ramón, mira que te sobraba un rato. Siempre con una sonrisa en la boca, siempre con una palabra amable y explicando que tú eras el primer indignado de que no apareciera la crónica de la luchada  en el periódico, y el primer crítico con algunos redactores que decían que la lucha canaria no era noticia. Y tú recibías con templanza todas las acometidas y críticas injustificadas de los aficionados .… Y es que, amigo Ramón, tú, como los hombres buenos de la lucha, supiste hacerte hueco en éste, a veces tan desagradecido mundo, donde pasas de héroe a villano en un instante. Gracias a que "mamaste" desde chico, amigo Ramón, todas las enseñanzas de la familia de la lucha, supiste afrontar  cada día - como un luchador noble, elegante y estilista - las engañizas, las marullerías de aquellos que alguna vez pensaron dar contigo en tierra.

  Por último, quisiera rendirte homenaje dedicándote este soneto, ahora que estarás en el terrero de los justos, como dijera tu colega Jose Manuel Piti, junto a los grandes de la lucha canaria.

 Al amigo Ramón Mendoza

 Silencio en el círculo de bravos luchadores,
las mortecinas luces de los faroles rotos
proyectan tenues sombras muertas de hombres ignotos
que rendidos al fin reciben mis honores.

Mi pecho ha sollozado compasivo en las arenas
y ha rasgado la calma de la noche cansada
recordando sus luchas, sus historias, sus penas...
que están en la arcilla extinta abandonada.

¿A dónde os habéis ido?, me pregunto al fin,
¿estaréis en el barro que cimienta la lucha,
o es vuestro destino un lejano confín?

Mi dejo melancólico vaga en sombras y en luces,
el rudo golpe huye, se esconde. Nadie escucha...
sólo las hondas huellas del arenal de cruces.

Pedro M. Padilla Quintana

ADARGOMA.COM © Foto: en recuerdo de Ramón Mendoza Santana