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Fecha de publicación: 15/01/2008
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Una Afición Distinta

Aquellos viejos aficionados que vivieron el tiempo de pedir lucha por encima de resultados deben alzar su voz

Final del XXIII Pancho Camurria (foto: Raquel Perdomo)

Artículo de Opinión de Román Ventura.

  El otro día oí como un aficionado le decía a otro: “Le dio una lucha tan bonita, que hasta los aficionados del otro equipo le dieron dinero”. No sé si en La Palma es únicamente donde se perdió la sana costumbre de dar un premio en metálico al que lo hace bien, sea o no de tu equipo; lo cierto es que en algún momento el hecho de reconocer el mérito del contrario por parte del aficionado, pasó a ser una anécdota digna de mención.

  Peor fue la primera vez que vi celebrar, por parte del público, tres separadas entre dos contendientes y además premiarlo con algunas monedas lanzadas desde la grada. Mis esquemas quedaron rotos.

© Agustín González en la final del "Pancho Camurria" (foto: R. P.)

¿Aquí no se venía a ver lucha? ¿Lo que importa es la victoria por encima de otra consideración? En ese momento pensé que dejábamos de tener un deporte diferente, nos habíamos vulgarizado. No es que en las estrategias de los distintos equipos ante una luchada no se contemplen las separadas, ni que el mandador de turno vea con buenos ojos para el desenlace final de la luchada una eliminación; lo preocupante es que el público lo apruebe, lo celebre y lo premie; porque eso significa que el cambio de filosofía es tan grande que afecta hasta el elemento más soberano que hay en un deporte, el aficionado que paga su entrada porque ha elegido precisamente tu espectáculo para contemplarlo.

  Para los que me acusan de nostálgico diré que este cambio empezó a producirse en mi época de luchador (finales de los 80-principios de los 90). No sé si es que unos aficionados dieron paso a otros, o si los de toda la vida olvidaron la primacía del espectáculo sobre el resultado, a parte de la caballerosidad, etc., entrando por el aro del resultadismo materialista de nuestra época histórica; lo que si sé que muchos de los piropos que a la LUCHA CANARIA se le echan dejaron de tener sentido en ese momento.

  Luego vinieron cosas peores, insultos a luchadores previos a ninguna actuación de los mismos ese día, gestos de éstos al público, menosprecios al rival, etc. Las formas no son las mismas, ahora se pide lucha cuando dos bregadores están pasivos como antiguamente, la diferencia es que ahora se hace cuando la pasividad perjudica al luchador del que da el grito pidiendo actividad, mientras que antes se pedía sin tener consideración a quien perjudicaba la separada. Conozco muchos aficionados a nuestro deporte que no se identifican con ningún club, les gusta la Lucha y nada más, esos van detrás del espectáculo y son gran parte de los disidentes de los terreros, pero no sólo ellos son los que deben reclamar más lucha, aquellos viejos aficionados de club que vivieron el tiempo de pedir lucha por encima de resultados, deben alzar su voz en los terreros y mostrar a los recién llegados que este deporte premia al artista, al pundonoroso, al noble; sin importar el color del que sea su camisa, aunque tengamos nuestro corazoncito y lazos sentimentales ligados a un determinado club.

Román Ventura
Ex luchador, fisioterapeuta, y colaborador en diversos medios de comunicación


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