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| Fecha de publicación: 14/11/2007 |
Los jóvenes luchadores de hoy en día piensan que lo más importante no es mover, sino que no les muevan
Artículo de Opinión de Román Ventura, fisioterapeuta y exluchador. Hace un par de veranos me tropecé en mi trabajo con un chaval de 15 años practicante de Lucha Canaria. En principio me sonó mucho el nombre, pero no lo terminaba de asociar. Al preguntarle si había estado allí antes, me contestó que sí, y ante mi cara de desconcierto me explicó que ahora estaba en 93 kilos y el año anterior pesaba solo 67 porque había empezado a ir al gimnasio y todo eso. Posteriormente le pregunté como había afectado a sus condiciones físicas el aumento de 26 kilos en menos de un año, y me reconoció que era menos veloz, resistente, flexible y ágil; pero que ahora les costaba más moverlo. |
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| © Una lucha lastrada por el peso (foto: Raquel Perdomo) | |
Inmediatamente pensé que era este el problema, que un joven luchador de 14 años, piensa hoy en día que lo importante no es moverse más y mejor, sino que no lo muevan a uno. Para finalizar la conversación le interrogué por como había afectado a sus luchas el mencionado cambio, y me contestó que el toque por dentro, la agachadilla y alguna otra, pues ya no le salían, pero les cuesta más moverme, reiteró. El artista está en peligro de extinciónEn la competición palmera, aunque supongo que en todas en general sucederá lo mismo, hay una especie en peligro de extinción, el luchador ligero y de arte. La media de algunos equipos supera los 115 kilos de peso, con ejemplares de más de 140 en número de 4 ó 5 por club. ¿Qué consecuencias para la salud a medio y largo plazo tendrán estos excesos? ¿Qué parte de culpa en el posible incremento de lesiones graves tiene el sobrepeso actual? ¿Cuánto aleja de los patrones de plasticidad este fenómeno y con ello a muchos espectadores potenciales de Lucha Canaria? ¿Hasta dónde vamos a llegar? Tres problemas fundamentalesEstéticoEsto no es Japón y la exhibición de carnes cubiertas de enormes capas de grasa no suele ser del gusto de muchos espectadores occidentales, que pone reticencias a nuestro deporte porque la imagen que tienen de él ya no es agradable, y en este mundo que nos ha tocado vivir casi todo entra primero por los ojos. Plástico técnico Estos bregadotes mastodónticos, suelen ejecutar uno o dos técnicas de manera regular, con más fuerza y poderío que maña, claro es lo que les sobra, así al segundo rival que se enfrentan llegan pidiendo la hora, asfixiados. SanitarioSin duda el más importante. Muchos de estos chicos que presumen de hacer 150 kilos en pecho y 200 en sentadilla, no son capaces de correr media hora, bueno, algunos directamente no pueden correr. No voy a relatar la larga lista de peligros que para su salud entraña el sobrepeso, y más cuando se somete al cuerpo al sobreesfuerzo de la competición. Es de sentido común conocerlo y no voy a dar la murga, pero no hay un solo sistema del organismo que no se vea afectado por este desatino. ¿Dónde están los padres?Mención a parte merecen los niños, ¿Dónde están los padres? ¿Por qué un niño de 14 años decide subir 26 kilos en 10 meses y en su familia lo ven normal? A mi me parece alucinante, y más cuando sé que algunos padres alientan estas prácticas. ¡Para meterlos presos! Sin duda la solución no es fácil, porque a la voluntad de arreglar el problema, se suman las posibles trabas legales. En mi opinión la mejor medida pasa por exhaustivos controles médicos realizados por personal de la federación, médicos y educadores físicos que preparen unas pruebas al modo de las que sirven de acceso a los cuerpos de seguridad, bomberos, policía local, etc. No se puede dejar el control médico en manos de los clubes, en once años yo mismo sólo pasé un control muy ligero y por el contrario la ficha era presentada todos los años con la cumplimentación del facultativo fantasma de turno. Esta es mi idea, pero puede haber otras mejores, lo importante es que se abra un debate serio con respecto al tema Finalmente, quiero hacer un llamamiento a todos los estamentos de la Lucha, par que de una vez por todas se involucren en parar este tema, y especialmente a los luchadores, si en verdad cogen kilos para poder hacer frente a los de más que también los cogen; como manifiesta la mayoría al ser interrogado sobre el tema; tampoco les importará que se tomen medidas para que el sobrepeso desaparezca en todos por igual o en los que no le resulte compatible con una buena forma y estado de salud, al menos. Y a los adolescentes y sus padres decirles que el error es que el peso no debe condicionar las cualidades físicas y técnicas, el luchador, con el paso del tiempo, coge kilos de manera natural, pero debe hacerlo manteniendo al menos su velocidad, resistencia, flexibilidad, técnica, etc. No debemos forzar los condicionantes naturales del propio deporte. Siempre se vieron gordos y gente voluminosa, especialmente entre los puntales. El problema es que ahora se ven desde la primera silla, incluso desde las categorías inferiores, vamos, que se ha generalizado. Y recuerdo que yo no hablo de etapas muy distantes en el tiempo, lo hago de hace quince años a esta parte. Existen los vídeos y las estadísticas retrospectivas para comparar una época con otra en los aspectos que se pueden comparar. Ramón Ventura |
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