Fuerteventura siempre ha guardado celosamente nuestras tradiciones, y a pesar de que la Lucha Canaria en la actualidad pasa por una época de vacas flacas, los majoreros no se cruzan de brazos ante esta situación y buscan soluciones para revivir el deporte que tantas tardes de gloria aportó a la Maxorata.
Las últimas décadas del pasado siglo, sobre todo los 80 y principios de los 90, fueron años de esplendor para Fuerteventura en lo que respecta a la Lucha Canaria. A pesar de que Gran Canaria, y más concretamente San Mateo, le "robó" a la isla majorera una de sus joyas más preciadas: Pedro Cano Clavijo, la paradisíaca isla no quedó, ni mucho menos, en aquellas fechas huérfana de genios de la brega. Era una cantera inagotable y aún hoy recordamos equipazos como el Tetir con el Majorero, Miguel Ángel Marichal y el Pollo de Las Parcelas, entre otros, o el Maxorata liderado por Juani Frankis y Juan Soto, sin olvidarnos del Jandía con el exquisito intérprete Antonio Cano y el Faro de Jandía. A este último conjunto lo defenderían posteriormente hombres