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| Fecha de publicación: 17/11/2009 |
Existe una relación directa entre la práctica de la lucha canaria y el aplanamiento dorsal que es posible prevenir
La Columna Vertebral es una de las estructuras más complejas y fascinantes del aparato locomotor. Su diseño y el elevado número de componentes que la integran le permiten alcanzar unos grados de movilidad y flexibilidad sin los que nuestras vidas serían radicalmente diferentes. La columna está compuesta por pequeños huesos llamados vértebras que interponen entre si unos fibrocartílagos muy resistentes, los Discos Intervertebrales. Además, las articulaciones entre v értebras, así como el conjunto del espinazo están reforzadas por ligamentos muy potentes. Al margen de su misión dentro del aparato locomotor, la columna protege en su interior a la médula espinal de la que salen las distintas raíces nerviosas para formar los troncos nerviosos y los plexos. En un examen morfológico vemos que la columna vertebral posee curvas de convexidad posterior llamadas Cifosis y curvas de convexidad anterior llamadas Lordosis. En las zonas Lumbar y Cervical vemos una Lordosis y en la zona del tórax vemos una Cifosis, es decir que si colocamos a una persona boca abajo, su zona Lumbar y la Cervical serán valles de poca profundidad y la Torácica en cambio será una pequeña loma. Esto es lo correcto, pero las alteraciones genéticas, los traumatismos, enfermedades de otros aparatos como el respiratorio, etc., pueden modificar el diseño de una columna y someterla a un estrés mecánico que, a la larga, derive en patologías serias. |
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© Efectos de la cifósis y la lordosis (foto: ADAM). |
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Cuando empecé a trabajar como fisioterapeuta a principios de los 90, fueron los luchadores canarios uno de los grupos de pacientes más asiduos en mi consulta y no me llevó demasiado tiempo percibir algo común a todos ellos sin excepción. Al realizar los distintos test de Osteopatía a nivel Torácico o Dorsal, invariablemente encontraba una zona de tres a cinco vértebras donde la curva Cifótica, la loma, se reducía considerablemente, se aplanaba en otros casos o, en los más exagerados, se hundía. Ni que decir tiene que desde ese momento, Luchador que entraba por la puerta, luchador que era revisado de su zona torácica. Si bien todos los examinados presentaban el grupo de segmentos vertebrales en extensión, no lo hacían a los mismos niveles. Algunos casos presentaban la anomalía en segmentos altos y medios (D3-D6), mientras que otros se marchaban a segmentos más bajos (D5-D9). Y claro, la pregunta salía sola, ¿Por qué? Con el tiempo observé otras características del fenómeno. La disposición en extensión de estos grupos de vértebras era irreductible, o por lo menos lo era con técnicas osteopáticas, por otra parte muy reconocidas en el tratamiento de disfunciones de la Columna. La zona presentaba siempre algún grado de irritabilidad, que en casos más agudos se manifestaba como una dorsalgia con irradiación del dolor hacia el cuello, pecho o costado. En los casos asintomáticos, la fricción sobre las Apófisis Espinosas de las vértebras en extensión generaba una sensación diferente al resto. Lucha Canaria y aplanamiento dorsalTambién aprecié que la edad de inicio de estas manifestaciones variaba, pero lo que si constituía un indicador más o menos fiable era la antigüedad en la práctica de la Lucha. Cuantos más años se llevasen practicando Lucha Canaria, más grandes eran las posibilidades de presentar la anomalía y de una manera más marcada. De este modo nos podíamos encontrar con un niño de diez años, con dos de experiencia luchística, que presentaba tendencias claras a reproducir el fenómeno; mientras que otro de catorce, con seis meses de práctica, aún no presentaba ningún tipo de signos visibles. Por tanto, parecía clara la relación entre la práctica de la Lucha Canaria y la aparición del aplanamiento dorsal. Pude establecer, poco después, una relación entre la guardia que cada luchador adoptaba y la altura de la anomalía. Esta relación no se cumplía en el 100% de los casos, pero era una tendencia a tener en cuenta. Cuanto más baja era la posición de brega del luchador, más alta era la aparición de la lesión en la región dorsal. Debía existir un punto de inflexión en la columna dorsal que se modificaba según la posición de brega. El hecho de no cumplirse en un 100% de los casos, se debe a que no sólo el tipo de guardia interviene en dicho punto, sino que circunstancias como el bregar con el cuello en flexión o extensión, tener una relación entre miembros inferiores y tronco distinta, hay personas de tronco largo y piernas cortas y viceversa; el modo de agarre, mano al calzón o a la espalda; influían también a la hora de determinar el punto de fuga de fuerzas que marcaban nuestra anomalía. Sencillamente explicado, diremos que un luchador adopta una posición en C abierta, en lo que a su Columna se refiere, pero con una zona que se contrapone al resto colocándose en extensión, y que la localización de este punto de divergencia depende de muchos factores, aunque el más determinante es la posición de brega habitual. La prevención es el mejor métodoAunque cada vez sabía más cosas, o creía saberlas, me fallaba lo principal, que no era otra que saber cómo tratar a los deportistas afectados, que es lo mismo que decir a todos los luchadores sin excepción. Curiosamente, esta es una afectación que se trata mejor cuanto más se aproxima a la profilaxis el tratamiento. Quiero decir que la prevención es mucho más efectiva que intentar corregir a posteriori. En mi opinión, tan recomendable como el agarre por ambos lados en los entrenamientos de los niños, sería el trabajo de abdominales en retroversión pélvica con control sobre cada segmento de la columna, en especial de la zona dorsal o torácica. Este control es el único que permitirá al niño combatir la rigidez grupal que le espera para algunos segmento de su columna. Ejercicios basados en técnicas de elongación y movilización de la Columna Vertebral, como Reeducación Postural Global (RPG), Pilates, Yoga, etc.; contienen los fundamentos necesarios para la prevención del fenómeno. No es que yo crea que haciendo estos tipos de ejercicios disminuyamos a cero el número de deportistas afectados, probablemente no sea así, pero la importancia del problema será de menor cuantía. El dominio de cada pieza vertebral es el único que nos garantiza la toma de conciencia de su ubicación en el espacio. Otros factores como el trabajo de la flexibilidad general, control del peso y trabajo específico del aparato respiratorio, influirían de manera importante en la batalla por tener una Columna más acorde con el diseño original. Finalmente, queda para un futuro la realización de un estudio con metodología científica que avale nuestras suposiciones con datos en la mano, quizá las circunstancias nos permitan hacerlo en breve. Artículo de Román Ventura |
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