En principio el hecho en sí mismo supone un compromiso por parte de los luchadores del que a veces les acusamos de no tener. Por otra parte, nadie les irá con el farol de te voy a pagar tanto, aunque luego, según las leyes de la economía, sea imposible cubrir tanto gasto prometido. Aquí los deportistas saben lo que van a cobrar, o mejor dicho no lo saben y eso es bueno, cuanto mejor hagan y les salgan las cosas, probablemente, terminen saliendo mejor en lo pecuniario. Finalmente, lo de Las Manchas puede prodigarse como fórmula para tanto equipo en apuros como tenemos, con los ayuntamientos restringiendo las ayudas a todo meter, las empresas con muchos problemas para sobrevivir y los aficionados con poco dinero y ganas de acudir a los terreros; es comprensible que la cantera de directivos disminuya a pasos agigantados, ¡Cualquiera se mete!
Así pues debemos animar a Las Manchas a tener todo el rigor del mundo en la gestión del dinero y también en la del esfuerzo que deba aportar cada uno a la empresa. También animar a otros a que sigan el ejemplo, puede ser una experiencia bonita si se sabe hacer. Y para los aficionados de estos conjuntos (cooperativas) puede tener un atractivo especial el hecho de ver a los muchachos guisándoselo y comiéndoselo ellos solitos, sin duda la valoración personal hacia ellos de no ser ya alta, crecerá y, porqué no, les hará acudir más al terrero, soñar es gratis.
Román Ventura